La ilusión de IA: Poder sin Sacrificio
El presente artículo fue traducido del original en inglés con asistencia de ChatGPT.
If you want to read or share this article in Spanish
Este es el siguiente artículo de una serie "IA, ¿amigo o enemigo?” que investiga el tema de la inteligencia artificial; mostramos qué es, cómo va a cambiar nuestras vidas y cómo podemos prepararnos para vivir en un mundo donde todo parece moverse a la velocidad del rayo.
En esta vida todo tiene un precio, y si no aprendiste eso en el camino, es que tus padres hicieron un pésimo trabajo.
IA ha desarrollado una aguda capacidad para identificar patrones y es capaz de reconocerlos en los formatos más complejos... como la narración de historias. Pero si vas corriendo a preguntarle a ChatGPT "¿qué creer?", estarás cometiendo un craso error. IA no hace otra cosa que calcular probabilidades basadas en registros históricos y conocimientos acumulados por la humanidad; ni más ni menos. IA no podrá cruzar el abismo entre dónde estás y dónde puedes llegar, que ha sido el gran dilema evolutivo de la humanidad desde los albores del Homo sapiens. Para alcanzar tu potencial tienes que trabajar duro.
No hay nada nuevo bajo el sol
En previos artículos, hemos remarcado que nuestra conciencia capta patrones y que la narración de historias es la estructura que nuestro "conocedor interno" usa para entender y navegar la realidad. Así que echemos mano de una historia ancestral, una que ilustra nuestra actual búsqueda de identidad y que, con toda probabilidad, emana del subconsciente colectivo humano.
En ese entonces se hablaba un solo idioma en toda la tierra. Al emigrar al oriente, la gente encontró una llanura en la región de Sinar y allí se establecieron.
Un día se dijeron unos a otros: «Vamos a hacer ladrillos y a cocerlos al fuego». Fue así como usaron ladrillos en vez de piedras y asfalto en vez de mezcla. Luego dijeron: «Construyamos una ciudad con una torre que llegue hasta el cielo. De ese modo, nos haremos famosos y evitaremos ser dispersados por toda la tierra».
Pero el Señor bajó para observar la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo. Entonces el Señor dijo: «Todos forman un solo pueblo y hablan un solo idioma; esto es solo el comienzo de sus obras y todo lo que se propongan lo podrán lograr. Será mejor que bajemos a confundir su idioma para que ya no se entiendan entre ellos mismos».
De esta manera el Señor los dispersó desde allí por toda la tierra; por lo tanto, dejaron de construir la ciudad. Por eso a la ciudad se le llamó Babel, porque fue allí donde el Señor confundió el lenguaje de todos los habitantes de la tierra y los dispersó por todo el mundo.
Genesis 11;1-9
Normalmente, este relato se presenta como un mito sobre el origen de la diversidad de las lenguas; eso se lo contamos a los niños. Pero hay verdades profundas en los cuentos infantiles, y en el texto bíblico hay un teso y una sabiduría que rara vez se encuentra en otro lugar.
Como ejercicio de curiosidad, te reto a que le pidas a ChatGPT que te diga las lecciones de la historia de la Torre de Babel y, para darle una vuelta de tuerca, adicionalmente especifícale que te esboce la respuesta como si la IA fuera la Torre de Babel... pero por ahora, sigamos adelante.
Una versión contemporánea y destilada del relato Bíblico:
Hubo un tiempo en que la humanidad creyó haber descubierto cuál era el mayor de los valores. Convirtieron la tecnología y la ciencia en vehículo de su orgullo y con ello explotaron a la naturaleza. Se dijeron unos a otros: "¡Vamos! Construyamos el fundamento de toda la ciencia y de la tecnología". Dejaron atrás el legado que les había traído hasta entonces, que era la vía tradicional para progresar en el mundo. Luego dijeron: "¡Vamos! Construyamos un sistema que desafíe todos los límites para que nada nos detenga y la grandeza sea nuestra".
Sin embargo, la creación tiene un orden y una jerarquía, y violarla es invitar al caos y la entropía. "Para una humanidad con un mismo lenguaje, nada será imposible". Pero, al ignorar su propia naturaleza y la dirección que todo esfuerzo colectivo necesita para prosperar, cada uno tomó su propio camino egoísta y su mundo colapsó.
La torre quedó inconclusa... y hasta el día de hoy sigue siendo un testamento de la lucha humana por orientarse hacia el Bien Supremo.
La arrogancia de no alinear el propósito con un bien superior
La historia de la Torre de Babel es, probablemente, un mito mesopotámico sobre el origen del cosmos y puede datar como mínimo del 2500 a.C.; pero la versión que encontramos en la Biblia fue adaptada alrededor del 700 a.C., durante el exilio babilónico de los hebreos tras la destrucción del primer templo de Jerusalén. Esta historia describe a los Babilonios donde desecharon nada superior digno de buscar y se colocaron a sí mismos como centro de su propia grandeza. Es una caricatura de la identidad babilónica y su actitud cultural de entonces. Pero la tradición refinada de la Biblia usa esta historia para ilustrar un patrón recurrente cuando las civilizaciones alcanzan su apogeo.
Sin tapujos o rodeos: la IA es nuestra Torre de Babel. Estamos buscando el "cielo" (es decir, el "máximo valor") sin querer pagar la factura. Sin embargo, la IA no es inteligente, es un agente de imitación, está copiándonos. Hay un enorme PERO... puede servirnos SI APUNTAMOS BIEN, como todo en la creación cuando nos orientación hacia ‘arriba’.
La adicción a IA y nuestras carencias
Si pensabas que las redes sociales eran peligrosas para la cohesión social, prepárate para el tsunami de IA. Muchas personas la están usando y las empresas la están incorporando sin capacitación adecuada, esperando que los empleados la manejen con criterio.
La mayoría de las personas con las que he hablado sobre el uso de la IA y los modelos de lenguaje masivo (LLM, por sus siglas en inglés) dicen que la usan para revisar casi todas sus comunicaciones escritas, correos electrónicos, estrategias y proyectos… pero hay un riesgo grave. Al principio puede ser una simple muleta, pero fácilmente puede convertirse en una dependencia permanente y reducir nuestra confianza para manejar interacciones y tareas cotidianas. ¿Por qué no? Si tienes un asistente extraordinario que puede revisar todas tus comunicaciones interpersonales y verificar todas tus estrategias o trabajos, ¿por qué no usarlo y aprovechar el conocimiento acumulado de la humanidad? Al final, parecerás inteligente y competente; ¿por qué no usarlo entonces?
Simplemente por que te estancarás sin avanzar.
Si después de 25 años de redes sociales todavía estamos debatiendo si los adolescentes no deberían pasar más de dos horas en ellas, e incluso hay quienes sugieren prohibir los dispositivos móviles hasta los 16 años, supongo que nos va a tomar un buen tiempo reconocer que IA es una herramienta resgoza que no debería ser operada antes de los 18… o quizás incluso más tarde. Las herramientas de poder, como motosierras, son peligrosas para quienes no tienen la madurez ni la responsabilidad suficientes... imagínate, IA.
"La humanidad ha aceptado renunciar al ‘significado’ a cambio del poder."
— Yuval Noah Harari
Solo un necio confunde la desventaja de ese canje.
Para citar al gran psicólogo Carl Jung: "Cuidado con la sabiduría no merecida."
Así que lo pagaremos muy caro si no maduramos rápido.
La próxima semana…
Un ejemplo de cómo trabajar con AI
Cómo me ayudó ChatGPT para desarrollar este artículo.
EL PUNTO a la i
El historial de la columna está en www.cdots.substack.com por si quieres revisar artículos anteriores.